sábado, 27 de noviembre de 2010

Actividad libro de lectura


¿Qué temas o aspectos de la vida diaria (las obras en las calles, la polución, el tráfico y los embotellamientos…) están presentes en estos fragmentos? Señálalo.

FRAGMENTO 1

Día 11

21.00 Concluyo el recorrido del barrio del Pedralbes sin haber encontrado a Gurb, pero muy gratamente impresionado por lo elegante de sus casas, lo recoleto de sus calles, lo lozano de su césped y lo lleno de sus piscinas. No sé por qué algunas personas prefieren habitar en barrios como el de San Cosme, de triste recuerdo, pudiendo hacerlo en barrios como Pedralbes. Es posible que no se trate tanto de una cuestión de preferencias como de dinero.
Según parece, los seres humanos se dividen, entre otras categorías, en ricos y pobres. Es ésta una división a la que ellos conceden gran importancia, sin que se sepa por qué. La diferencia fundamental entre los ricos y los pobres, parece ser ésta: que los ricos, allí donde van, no pagan, por más que adquieran o consuman lo que se les antoje. Los pobres, en cambio, pagan hasta sudar. La exención de que gozan los ricos puede venirles de antiguo o haber sido obtenida recientemente, o ser transitoria, o ser fingida, en resumidas cuentas, lo mismo da. Desde el punto de vista estadístico, parece demostrado que los ricos viven más y mejor que los pobres, que son más altos, más sanos y más guapos, que se divierten más, viajan a lugares más exóticos, reciben mejor educación, trabajan menos, se rodean de mayores comodidades, tienen más ropa, sobre todo de entretiempo, son mejor atendidos en la enfermedad, son enterrados con más lujos y son recordados por más tiempo. También tienen más probabilidades de salir retratados en periódicos, revistas y almanaques.

MENDOZA, E. (1991): Sin noticias de Gurb, Barcelona, Seix Barral, pg. 28 – 29

FRAGMENTO 2

Día 12

13.50 Cuando sólo faltan diez minutos para el cierre, me presento en una sucursal de la Caja de Ahorros de Sierra Morena y manifiesto mi deseo de abrir una cuenta. Para inspirar confianza he adoptado la apariencia de S.S. Pío XII, de feliz memoria.

13.52 El empleado de ventanilla me entrega un formulario, que cumplimento.

13.55 El empleado de ventanilla sonríe y me informa de que la entidad dispone de diversas modalidades de cuenta (cuenta-depósito, cuenta-imposición, cuenta-si-te-he-visto-no-me-acuerdo, cuenta-de-perdidos-al-río, etc.). Si mi aportación en metálico es de cierta envergadura, una modalidad u otra me producirá mayor rentabilidad, mejor disponibilidad, más ventajas fiscales, dice. Respondo que deseo abrir una cuenta con pesetas veinticinco.

El empleado de ventanilla deja de sonreír, deja de informarme, y, si mi oído no me engaña, expele unas ventosidades. A continuación teclea un rato en el ordenador.

La apertura de la cuenta corriente ha concluido. Cuando falta un segundo para el cierre de las operaciones del día, transmito instrucciones al ordenador para que añada catorce ceros al saldo de mi cuenta. Ya está. Salgo del banco. Parece que quiere salir el sol.

MENDOZA, E. (1991): Sin noticias de Gurb, Barcelona, Seix Barral, pg. 34-35

FRAGMENTO 3

Día 12

21.50 Mientras reflexiono sobre este punto, el camarero me llena el vaso y cuando me doy cuenta, ya llevo medio litro de clarete en el cuerpo. (…) El camarero me llena el vaso.

22.00 Me río sin causa y el parroquiano que está a mi lado me pregunta que si tiene monos en la cara o qué. Le aclaro que no me río de él. (…)

22.05 Un parroquiano (no el que tiene monos en la cara sino otro) me señala y coloca el dedo índice en el lateral de su frente y dice que mi cara le suena. El que me haya reconocido bajo la apariencia del Santo Padre me indica que, sin duda debe de ser una persona devota, y por lo tanto, digna de toda confianza. Le respondo que sin duda se confunde y para desviar su atención y la de los demás hacia mi persona, invito a una ronda. Viéndome dispuesto a gastar, el camarero dice que acaban de salir de la cocina unos callos que están de rechupete. Pongo sobre el mostrador unos billetes (cinco millones de pesetas) y digo que vengan aquí esos callos, que por dinero no ha de quedar.

22.12 El parroquiano devoto dice que ni hablar, que yo ya he pagado los vinos y que los callos corren de su cuenta. A continuación añade que no faltaría más. Insisto en que lo de los callos ha sido idea mía y que por consiguiente es justo que los pague yo.

22.17 Una mujer (también parroquiana), que acaba de tumbar la segunda botella de anís, interviene para proponer que no sigamos discutiendo. Se mete la mano en el escote y la saca llena de unos billetes sucios y arrugados que arroja sobre el mostrador. La mujer afirma que ella invita. El parroquiano piadoso replica que a él no le invita ninguna mujer. Explica que los tiene muy bien puestos.

MENDOZA, E. (1991): Sin noticias de Gurb, Barcelona, Seix Barral, pg. 37-39

FRAGMENTO 4

Día 18

20.30 Voy a casa de mi vecina, llamo quedamente a su puerta con los nudillos, me abre mi vecina en persona. Me disculpo por importunarle a estas horas y le digo (como excusa) que estoy cocinando y me he dado cuenta de que no tengo ni un grano de arroz. ¿Tendría la amabilidad de prestarme una tacita de arroz, añado, que le devolveré sin falta mañana por la mañana, tan pronto abran Mercabarna (a las 5 de la mañana)? No faltaría más. Me da la tacita de arroz y me dice que no hace falta que le devuelva el arroz, ni mañana, ni nunca, que para esas emergencias están los vecinos. Le doy las gracias. (…)

Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido dos cucharadas de aceite.

20.39 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido una cabeza de ajos.

20.42 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido cuatro tomates pelados, sin pepitas.

Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido sal, pimienta, perejil, azafrán.

20. 46. Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente Le pido doscientos gramos de alcachofas (ya hervidas), guisantes, judías tiernas.

20. 47 Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Le pido medio kilo de gambas y doscientos gramos de almejas vivas. Me da dos mil pelas y me dice que me vaya a cenar a un restaurante y quela deje en paz.

MENDOZA, E. (1991): Sin noticias de Gurb, Barcelona, Seix Barral, pg. 74-75

6 comentarios:


  1. diferencias economicas

    hipocresía

    las creencias

    poca pasiencia

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  2. Hola Jazmín! Diferencias económicas y poca paciencia está bien, aunque hipocresía y creencias religiosas no son exactamente los temas de los fragmentos... vuelve a leerlos a ver si esta vez lo adivinas.

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  3. 1:
    Intenta decir que la apariencia que se ve es la que le damos importancia.

    2:
    Cuando le dice al tio que quiere abrir una cuanta y el tipo le atiende amablemente pero cuando le dice que quiere ingresar 25 pesetas ya no es tan amable.
    Igual que el fragmento 1.

    3:
    Invita a una ronda para olvidar el mal entendido que a tenido con los franciscanos y solucionarlo.

    4:

    Le gusta su vecina, insiste por ella pero a su manera

    Que nose e maider que paranoya me he montado aqui

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  4. Está bien Mº Pilar, más o menos trata de eso, a ver que dicen los demás!

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  5. 1) Hace diferencia entre la gente pobre y la gente rica, que los ricos tienen viven mucho mejor que los demás.

    2)Que el señor deje de sonreir cuando le dice que solo quiere ingresar 25 pesos , al final el amigo de Gurb transmite instrucciones al ordenador para que añada catorce ceros al saldo de su cuenta.

    3)Pues que esta en un bar y un parroquiano dice que lo ha reconocido bajo la apariencia del Santo Padre y el para desviar la atención invita una ronda y asi se aprovechan del pobre extratereste porque ven que tiene mucho dinero encima.

    4)JAJAJAJA este fragmento a mi me da mucha gracia no sabe como ligar con su vecina y va y le pide más cosas y no se da cuenta de que la está molestanto y le está haciendo un gasto como ella dice que no hace falta que se lo devuelva jajajajajaja .

    Es un libro divertido, interesante , gracioso pero también tiene sus fragmentos(algunos) aburridillos pero está bien .

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